viernes, 23 de marzo de 2012

HABLAR Y ESCUCHAR



Ana María Borzone de Manriquez
Tiempo de compartir

Es una actividad diaria  que se realizó al comienzo dela jornada. Adiferencia de loque sucede habitualmente en los jardines con el intercambio inicial, en el que se busca la participación generalizada de los niños, la rutina de Tiempo de compartir privilegia la participación diferenciada de los chicos. Un niño por vez toma la palabra como principal locutor, mientras que los demás limitan su intervención a hacer comentarios y preguntas sobre el tema
planteado por el protagonista de ese tiempo.
Esta característica del Tiempo de compartir –el hecho de que un niño cada vez sea el
principal locutor– responde a los objetivos que se buscan a través de esta situación: que la
maestra pueda interactuar con un niño en particular, brindándole especial apoyo a su
expresión lingüística; que los niños puedan hacer un relato completo y que cada niño
tenga un espacio de privilegio para contar sus vivencias.
En cambio, cuando se da una participación indiscriminada, se corre el riesgo de que sean
siempre los mismos niños los que intervienen, aquellos seguros de su expresión, que se adueñan de la “palabra” de todos. Asimismo, cuando se generaliza la participación de los
niños,ninguno puede construir un relato completo de su experiencia.
Durante estos episodios de habla, los niños permanecen sentados en ronda, atentos a
lo que su compañero quiere contarles, ya que el objetivo de ese momento es que los niños, rotativamente, compartan a través del relato una experiencia que han vivido, un cuento que conocen, un programa de TV que han visto.
En un principio, por las características del grupo heterogéneo en cuantoa su experiencia anterior de Jardín y el medio sociocultural de procedencia– la participación en Tiempo de
compartir era dispareja, ya que unos pocos siempre querían hablar mientras que otros
mostraban dificultades de expresión y temor a intervenir. Por otra parte, aun para los niños
que ya habían asistido a Jardín, este tiempo, como se plantea en nuestra experiencia,
constituye una situación nueva en la que los roles están bien diferenciados: un niño habla,
 los demás escuchan atentamente, le hacen preguntas y comentarios y la maestra conduce el
intercambio. Por eso, al comenzar el año, la maestra se enfrentó con la necesidad de ir
estableciendo el patrón de interacción que caracteriza al Tiempo de compartir.
Através de una expresión-fórmula que abre el encuentro –¿Qué nos vas a contar Dani? Y
ahora, ¿qué nos vas a contar vos Sergio? O: Vamos a escuchar lo que nos cuenta Eli–, la
maestra asigna los roles –uno, el designado, habla y los demás escuchan– y proporciona una
pauta para el comienzo de una situación de habla claramente delimitada.
Las intervenciones de la maestra, como severá a través del análisis delos registros, varían
de acuerdo con el niño que toma la palabra y también en el curso del año, respondiendo así a
las diferencias entre los niños y a la progresión de su desarrollo.
Es necesario tener presente que la maestra, al no haber vivido junto con el niño la
experiencia que éste relata y no compartir necesariamente el código lingüístico que el niño
domina y todos sus conocimientos y representaciones, producto de su propia vida, puede tener dificultades para interpretarlo y apoyar su discurso. Para salvar esta dificultad, es importante que esté bien informada sobre las condiciones de vida del niño, la composición
del grupo familiar, sus experiencias escolares anteriores, su medio de procedencia, las
diferencias lingüísticas según la comunidad de habla, las actividades de los padres y
hermanos. Es por ello que la maestra, antes de comenzar, realizó extensas entrevistas a los
padres en las que recogió esta información y, durante el año, mantuvo un contacto
permanente con ellos, siempre atenta a las novedades familiares y sucesos de la escuela,
estableciendo una óptima relación con padres y familiares.
Cuando la maestra comprende, acepta y respeta las diferencias entre los niños en el uso
del lenguajey en larespuesta a situaciones de aula, y se interioriza delas condiciones devida
de cada niño, puede intervenir más apropiadamente para responder a sus necesidades diferenciadas.
En el siguiente fragmento se puede observar cómo la maestra pone en juego sus
conocimientos sobre situaciones específicas que viven los niños, para contextualizar y dar
significa- do al relato que hacen de esas situaciones. Se observa también que, cuando se
menciona un tema relevante –en este caso las vacunas– la maestra lo retomapara aclarar y
precisar conceptos e informar respecto de temas fundamentales como la salud:
Daniel:—Fui al hospital.
Maestra: —¿Te están haciendo estudios?
Daniel: —Sí, porque yo tengo que ir al otro hospital.
Maestra: —Sí, tenés razón; tu mamámecontó que no ibas a ir más a la Casa Cuna y
vas a iral Hospital deNiños; vos sos alérgico, tienenque averiguar a quésos alérgico.
Daniel: —Me hace mal la tos del cuerpo, miré una foto.
Maestra: —Te sacaron una radiografía que es como una foto del cuerpo. ¿Qué se ve
en la radiografía?
Daniel: —Los huesos.
Maestra: —¿De qué parte del cuerpo te sacaron una radiografía?
Daniel: —De acá.
Maestra: —Del pecho; ténes que seguir los estudios; nos vas a contar después qué
cosas no [puedes] comer.
Daniel: —No puedo comer ni carne, ni postre; no puedo comer nada.
Maestra:—Mientras te están haciendo los estudios, no podés comer.
Daniel: —Y me dijeron que vuelva al hospital para que me vacune.
Maestra: —¿Así que tenés que volver para vacunarte? ¿Cómo te van a vacunar?
Daniel: —Con la aguja.
Maestra: —Te van a poner una inyección; ¿y la vacuna para qué va a ser?
Luis:—Para curarse.
Maestra: —¿Para qué son las vacunas?
Agustín: —Para sacar sangre.
Maestra: —No, una cosa es que vayas a hacerteun análisis y tesaquen sangre, y otra
cosa es que vayas al hospital a ponerte una vacuna como dijiste vos.
Verónica:—La del sarampión.
Maestra: —La vacuna contra el sarampión, ¿por qué nos tenemos que poner la
vacuna contra el sarampión?
Adrián: —Porque si no se enfermadel sarampión.
Maestra: —Entonces es para prevenir; las vacunas son importantes porque evitan las
enfermedades.
En el curso del año se observa cómo los niños ganan autonomía y seguridad en su
expresión a través de un trabajo sistemático de apoyo por parte del docente y al ir
internalizando la rutina de Tiempo de compartir. Este hecho se manifiesta en
intervenciones más extensas y complejas por parte de los niños y en una participación
mayor de todos.
Cuando la rutina de esta actividad ha quedado bien establecida y surge un tema de interés
general,que también da ocasióna nuevos conocimientos,la maestra, luego dehaber atendido la experiencia relatada por el niño que tomó la palabra, generaliza el intercambio sobre un tópico derivado de esa experiencia. Comolo hace en toda situación de intercambio,la maestra pone en juego estrategias de apoyo al desarrollo lingüístico del niño: repeticiones,
reestructuraciones, continuaciones.
Hay que tener en cuenta que, a diferencia de lo que sucede en otros intercambios en los
que la maestra introduce el tópico, en esemomento es el niño el que lo propone. Por lo que la maestra tiene que prestar especial atención para  interpretar  cuál es eltópicodelniño (a veces, en un primer momento, no es fácil de determinar).
Asimismo es necesario mantener la interacción centrada en el tema para que la experiencia
relatada tenga coherencia global como discurso. Para ello, cuando las intervenciones de otros
niños pueden derivar el intercambio hacia otros asuntos, la maestra retoma el tema original y
devuelve al protagonista el turno de intervención. Cuando es el mismo protagonista el que introduce temas que no parecen tener una clara relación con la experiencia que se está
relatando, la maestra le proporciona al niño relaciones posibles entre los hechos para que él las 
explicite.
Comose puede observar enlos registros de tales periodos, cuando los niños hacen usode
estrategias de discurso coloquial enel queserecurre confrecuencia aformas como “él”, “acá”, “éste” cuya referencia no está explicitada en el discurso, la maestraopide que sean explícitos
(“¿quién es él?”) o lexicaliza elreferente (“Luis:—Me lastiméen lacabeza y acá;maestra:—Ah,
te lastimaste la cabeza y la frente”). Tanto en estas ocasiones, como cuando la educadora
integra la información fragmentada que van proporc ionando los niños y la cohesiona, está
apoyando el desarrollo de estrategias de registro escrito, promoviendo así el conocimiento y dominio del lenguaje escrito.
Otro aspecto al que la docente atiende en sus intervenciones es el mantener el relato
ceñido al orden temporal de los sucesos, marcando también la relación causal entre ellos.
Es importante recordar que los relatos de experiencia personal presentan también una
estructura global muy similar a la de los cuentos tradicionales; estructura que organiza este
tipo de discursoen una formaconvencional socialmente compartida.
 

2 comentarios:

  1. muy interesante tu blog amiga , saluditos

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  2. el tema que propones es muy grato ,interesante espero continuar leyendo tus articulos

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